Para comprender porqué las empresas hacen cosas en que nos molestan, antes tenemos que entender cómo y para qué las usan.

Mi sensación es que no importa el canal del que se trate. Las empresas lo van a usar para lo mismo: buscar la conversión final en el menor plazo y al menor coste.

En principio tendría todo el sentido. Pero lo cierto es que esto es una utopía. Ni toda nuestra audiencia está pensando en comprarnos (o la conversión final que tengamos como objetivo), ni las redes sociales son la mejor herramienta para vender.

Las empresas usan Facebook como si fuese Google Adwords, pero en realidad su papel es el equivalente a una campaña de banners

Con el tiempo, el aumento del uso de los social ads ha convertido a Facebook en un soporte publicitario más, en el que además se publican contenidos.

El problema es que las empresas piensan que al hacer campañas de social ads están usando algo similar a Google Adwords, cuando en realidad el papel de estas es más parecido al de una campaña de banners (aunque muy segmentada eso si).

Este error en el enfoque sumado al uso que hacen los usuarios de Facebook, provocan que los resultados no sean los esperados.

Al menos de momento, los usuarios no están en Facebook pensando en comprar nada. La gran mayoría están en “modo ocio”, no en “modo compra” como pueden estar en Google.

Es posible que generemos una visita que más tarde termine en venta. Pero conseguiremos pocas ventas directas (clic + tarjeta de crédito).

Facebook ha pasado de ser una red social donde publicar contenidos y buscar la interacción con la audiencia, a un soporte donde las empresas hacen campañas de esos contenidos y el engagement es pagado no natural.

Es decir, que las empresas lo usan como soporte publicitario y su audiencia como pasatiempo. Así es muy difícil que coincida la oferta (promociones), con la demanda (contenidos que aporten valor).

Una vez explicado el uso de las redes sociales por parte de las empresas, podemos pasar a analizar esas cosas que tanto nos molestan de su actividad.