En ocasiones siento que defender mi enfoque del marketing desde la es ir contracorriente. Bueno, no es una sensación, es pura realidad.

Mire donde mire, veo una mayoría aplastante de artículos, conferencias, clases, opiniones… y por supuesto, de personas que los leen, escuchan y alaban, que hablan de trucos para conseguir cosas, de resultados a corto plazo, tratan como logros métricas que poco o nada tienen que ver con los objetivos del negocio.

Se centran en técnicas que funcionan en determinadas circunstancias, pero en ningún momento se preguntan para qué lo están haciendo.

El razonamiento es simple: “si hago x, obtengo x+1, y eso tiene que ser bueno para algo, no sé exactamente para qué, pero vamos a hacerlo todo el tiempo y a acumular una montaña de ¿tráfico? ¿seguidores? ¿registros? ¿comentarios?

En la mayor parte de las ocasiones el truco consiste en machacar a tu audiencia. Para conseguir más tráfico, publicar más, para conseguir más registros, más formularios/pop ups,… y así con todo.